lunes, 21 de mayo de 2018
miércoles, 16 de mayo de 2018
Un Tal Dia Como Hoy de 1978 Se inauguró el Estadio Chateau Carreras ,hoy Mario Kempes
Un 16 de mayo de 1978 se inaugura el Estadio Chateau Carreras (Sede Mundial 78)
El primer gol en ese estadio lo marcó Mario Kempes "El Matador". Hoy el Estadio lleva su nombre!!!
Argentina Arriba: Passarella Bertoni Olguín Galván Kempes Fillol
Abajo: Gallego Ardiles Luque Valencia y Tarantini.
La Selecciòn Argentina enfrento a un Combinado del fútbol cordobés, como preparaciòn de cara al Mundial 1978.El Resultado fue 3 a 1 a favor de el conjunto de Menotti , marcardo el primer gol Mario Kempes "El Matador"
Síntesis
Liga Cordobesa (1)
Selección Argentina (3)
Día: martes 16 de mayo de 1978.
Cancha: Estadio Córdoba.
Arbitro: Roberto Barreiro.
Recaudación: $ 111.770.000.
Entradas vendidas: 45.878 (21.149 populares, 16.217 plateas descubiertas, 8.394 plateas cubiertas y 118 sin cargo). Partido televisado en directo por Canal 10 de Córdoba.
Liga Cordobesa:
Liga Cordobesa (1)
Selección Argentina (3)
Día: martes 16 de mayo de 1978.
Cancha: Estadio Córdoba.
Arbitro: Roberto Barreiro.
Recaudación: $ 111.770.000.
Entradas vendidas: 45.878 (21.149 populares, 16.217 plateas descubiertas, 8.394 plateas cubiertas y 118 sin cargo). Partido televisado en directo por Canal 10 de Córdoba.
Liga Cordobesa:
Rubén Guibaudo (ST: Oscar Luraschi); Eduardo Anelli (ST: Juan Pedro Pereyra), Omar Beccerica, Rubén Coletti y Juan Carlos Bujedo; Luis Ludueña, Eduardo Giuliano y Daniel Willington (PT: 31m José Omar Reinaldi); Jorge Coch, Rito Ramón Fernández (ST: 14m Salvador Mastrosimone) y Horacio Baldessari (ST: Fernando Moreschini). Suplentes: Alejandro Cova, Marcelo Fredes, Luis Rolfo, Fernando Ramón Mercado, Víctor Binello, Mario Gardiol, José Castro y José Ricardo Villabasa. DT: Juan Carlos Fonda.
Argentina:
Argentina:
Ubaldo Matildo Fillol; Jorge Olguín, Luis Galván, Daniel Passarella y Alberto Tarantini; Osvaldo Ardiles, Américo Gallego y José Daniel Valencia (ST: 16m Oscar Alberto Ortiz); Ricardo Bertoni (ST: 28m René Orlando Houseman), Leopoldo Jacinto Luque y Mario Kempes Suplentes: Héctor Baley, Rubén Galván, Rubén Pagnanini, Miguel Oviedo y Norberto Alonso. DT: César Luis Menotti.
Goles: ST: 6m Kempes (A); 9m Moreschini (C); 41m Houseman (A); 44m Luque (A).
Goles: ST: 6m Kempes (A); 9m Moreschini (C); 41m Houseman (A); 44m Luque (A).
datos : Diario Lavoz de Cordoba.
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#Mundial78
domingo, 13 de mayo de 2018
Un Tal Dìa Como Hoy 13 de mayo de 1978 Mario Kempes juega en la #SeleccionArgentina en la previa al Mundial '78
13 de mayo de 1978 Mario Kempes juega en la Seleccion Argentina en la previa al Mundial78 en cancha de Olimpo de Bahía Blanca amistoso con Selección Liga del Sur .El Matardor convirtio 2 goles.
El equipo de Menotti llegó a la cancha de Olimpo de Bahía Blanca para jugar un amistoso contra la Selección de la Liga del Sur.
Argentina:
Fillol; Pagnanini (Olguín), Luis Galván (Killer), Oviedo, Bottaniz; Larrosa, Rubén Galván, Alonso (Ortiz); Bertoni, Bravo y Kempes (Maradona).
Victoria de la Selecciòn Argentina 7 a 0
Goles de Bravo(2), Kempes (2), Larrosa (2) y Oviedo.
Liga del Sur 0 – Argentina 7
lunes, 30 de abril de 2018
Un tal dìa como hoy de 1978, Kempes marcó ante el Betis su primer triplete como valencianista
por PACO LLORET (@pacolloret_)
La remodelación del campo consistía en un desdoblamiento de la grada preferente numerada y las de ambos fondos. La tribuna y el anfiteatro se mantenían con la misma estructura pero se suprimían las clásicas sillas artesanales que tanto llamaban la atención de los foráneos y se sustituían por las butacas de plástico. El Mundial que España iba a organizar cuatro años después fue el pretexto para emprender con sobrada antelación los trabajos que se desarrollaron en apenas tres meses y que permitieron en agosto la celebración del trofeo Valencia-Naranja. Las butacas de plástico se habían puesto de moda, eran un símbolo de comodidad más acorde con los nuevos tiempos. Se aprovechó también para mejorar los accesos de los espectadores a sus localidades. Los angostos vomitorios de los sectores más bajos fueron ampliados. Una necesidad que evitaba las colas y las aglomeraciones. Sin embargo, Mestalla perdió el encanto de su imagen clásica, la de esa grada vertical cuyo inverosímil ángulo de inclinación convertía al feudo valencianista en un escenario que impactaba por un diseño único.
El Valencia intentó que el encuentro frente al Real Betis se adelantara a la noche del sábado y se jugara con el tradicional horario de las diez y media porque consideraba que la afluencia de espectadores sería superior al coincidir la fecha en el puente festivo del 1 de mayo. A lo largo de ese ejercicio, más de la mitad de los partidos ligueros celebrados en Mestalla fueron nocturnos. Por entonces los clubes disponían de la facultad de elegir la hora de inicio de los encuentros. La Federación Española de Fútbol determinó que todos los partidos debían disputarse el domingo a las cinco de la tarde puesto que en los nueve campos de primera división había objetivos por decidir y trató de evitar suspicacias. Sin embargo, una semana después, algunos equipos que se enfrentaban entre sí y a los que beneficiaba el empate escenificaran el consabido tongo que les libraba a ambos de perder la categoría en perjuicio de terceros.
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La última tarde en el viejo Mestalla
Carrete, Botubot, Arias, Castellanos, Kempes, Manzanedo,
Felman, Cabral,
Diarte, Saura y Palmer. / Emilio Viña
PACO LLORET
@pacolloret_
El adiós al viejo Mestalla, el de las inolvidables sillas de madera y
enea, el de los históricos diez sectores de mampostería que empezaban
desde la esquina del Gol Gran con la tribuna y que rodeaban las tres
cuartas partes del terreno de juego hasta llegar al otro córner, el
del «Gol Xicotet», tuvo lugar el domingo 30 de abril de 1978. El
próximo lunes se cumplirán 40 años del último partido jugado en aquel
campo nacido por fases a mediados de los años cincuenta. Bajo el
rimbombante nombre de «El Gran Mestalla», el renovado feudo
valencianista vio llegar la iluminación artificial, apareció en
televisión, sufrió los efectos devastadores de una riada y se asomó por
primera vez a Europa. Una caldera de pasiones a ritmo de traca, a la
que le pusieron vallas y que se alteraba con las incidencias reflejada
en el marcador Dardo. En ese entrañable campo de Mestalla se
escribieron algunos momentos memorables de la casi centenaria vida del
Valencia.
La última función estuvo marcada por varias singularidades. Mario
Kempes jugó su último partido en Valencia antes de enrolarse con la
selección de su país que semanas después iba a ganar el Mundial
gracias, fundamentalmente, a los goles del Matador. El argentino logró
tres tantos aquella tarde de despedidas ante el Betis. Hasta entonces
había marcado goles de uno en uno, a pares y hasta en dos encuentros
llegó a conseguir el póquer: frente el Hércules y el Rayo Vallecano.
Aquel fue su primer triplete. Por otro lado Kempes alcanzaba la cifra
de 28 goles que le aseguraban la conquista del segundo trofeo Pichichi
por delante de Santillana y de Rubén Cano. Desde la campaña 56-57,
cuando Di Stéfano logró 31 tantos en 30 encuentros, ningún futbolista
había alcanzado un registro goleador tan elevado. El otro gol de los
locales fue conseguido por Palmer, un lateral zurdo procedente del
Burgos, que Marcel Domingo, el entrenador valencianista, se había
traído desde El Plantío junto al portero Manzanedo y el centrocampista
Cabral
La victoria por 4-2 ante los béticos aseguró el regreso del Valencia a los torneos continentales después de un lustro de ausencia. Al acabar esa jornada, penúltima de la temporada 77-78, el conjunto de Mestalla ascendía a la segunda posición de la tabla, empatado a puntos con el Barça, ante el que se iba a medir en la siguiente jornada, la que cerraba el campeonato para decidir el subcampeonato. El Betis llegó a Mestalla con el agua al cuello porque se iba camino de segunda pese a que un año antes se había proclamado campeón de la Copa del Rey y había tomado parte de la Recopa, torneo en el que había eliminado al Milán a las primeras de cambio. El 'Curro-Betis' en estado puro. Una semana después se confirmó su descenso. El Valencia había protagonizado un tramo final liguero notable. Como solía decir Luis Aragonés, las diez jornadas finales son las que dictan sentencia. Así fue. Cinco victorias consecutivas en casa, dos a domicilio, en Salamanca y Elche, junto a un par de meritorios empates en Sarrià y Atocha metieron a los valencianistas con autoridad en la Copa de la UEFA.
fuente: http://www.lasprovincias.es/valenciacf/ultima-tarde-viejo-20180428005222-ntvo.html
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miércoles, 25 de abril de 2018
Hace 25 años Mario Alberto Kempes se retiraba del fùtbol profesional
La afición del Valencia soñó ayer con los ojos abiertos. Acudió al Luis Casanova para despedir a Mario Alberto Kempes, pero muchos debieron pellizcarse cada vez que el argentino entró en acción para darse cuenta de que el partido no pertenecía a diez o quince años atrás.
Nota de http://www.ciberche.net
El Matador dijo adiós a lo grande: marcó tres goles y ofreció una lección de ese fútbol mágico que le caracterizó durante su estancia en Espáña. El público agradeció el generoso esfuerzo que derrochó a sus 38 años y las muestras de exquista calidad que surgieron de sus botas y, puesto en pie, le despidió con una atronadora ovación cuando abandonó el campo mediada la segunda parte. Ni siquiera la actuación del brasileño Romario, que marcó otros tres tantos y quiso sumarse así al espectáculo aportando sus grandes cualidades técnicas y realizadoras, logró eclipsar su exhibición.
Kempes manifestó en la víspera que su presencia en el encuentro no iba a ser testimonial. No sólo cumplió su palabra y jugó sesenta minutos a buen ritmo, desmostrando que se encuentra todavía en condiciones de seguir en activo. Mario Alberto rememoró sus mejores días para dejar constancia de las condiciones que le convirtieron en un gran futbolista. Los tres goles de Kempes fueron un reflejo de las características que presidieron su carrera. El primero fue de oportunismo. El joven Sánchez centró en perpendicular desde dentro del área y el Matador, siguiendo la jugada atentamente, remató a puerta. Van Breukelen evitó el tanto, pero su rechace cayó de nuevo a pies del homenajeado, que no tuvo más que golpear el balón.
El segundo fue una maravilla. Kempes mató con la pierna derecha un balón servido desde la esquina y con la izquierda conectó un disparo que se coló por la escuadra de la portería del PSV. El público (unas 20.000 personas) recibió el gol con pañuelos y coreó el nombre de su ídolo. En la segunda parte, el argentino completó su recital con un magistral lanzamiento de falta con la zurda que se coló junto al poste. Van Breukelen se quedó estático.
Kempes, que durante el tiempo que estuvo en el campo llevó a cabo varios desplazamientos largos con una increíble precisión, tuvo aún tiempo de levantar a los aficionados de sus asientos cuando superó a un rival pasándole el balón entre las piernas. La grada estaba entregada y tributó una atronadora ovación a uno de los jugadores más carismáticos que jamás han desfilado por el Luis Casanova. El Matador fue despedido como los toreros.
Pero la afición che también tuvo tiempo para soñar con el futuro al ver en acción al deseado Romario. El brasileño cuajó una primera parte perfecta y en algunos momentos pareció empeñarse en restar protagonismo a Kempes. Así, por ejemplo, cuando el campo aún no había digerido el segundo gol del argentino, él replicó con uno de sus tres tantos. Romario hizo diaburas y también se le oVacionó cuando dejó el campo por su gran dominio del balón. Hubo quien pensó que sus compañeros, a quienes les ha recriminado por tenerle muy desastido, le sirvieron más juego para facilitar su traspaso y, a su vez, la defensa del Valencia le permitió campar a su sanchas como justificación de su fichaje.
Valencia CF
5 - 6
PSV Eindhoven
fuente: http://www.ciberche.net/histoche/partido?match=1259
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Joyas de Archivo
viernes, 20 de abril de 2018
Kempes: orígenes del Matador
“-Oiga, pibe. ¿Usted cómo se llama? -Aguilera. Mario Aguilera.” Asi
empezó su carrera en Instituto Mario Kempes. En 1975 El Gráfico indaga
el origen de ese joven artillero que brillaba en Central.
LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO por Redacción EG: 20/04/2018
LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO por Redacción EG: 20/04/2018
Mario Alberto Kempes en sus comienzos en Instituto. Hizo la friolera de 78 goles en 81 partidos por la Liga cordobesa
Y EN ESA COMPUTADORA…
LA TECLA DEL GOL SE LLAMA KEMPES
- Oiga, pibe. ¿Usted cómo se llama?
- ¿Yo? Este… Aguilera. Mario Aguilera.
- ¿Seguro? ¿Usted no tiene nada que ver con un tal Kempes?- No señor. Mi nombre es Mario Aguilera…
- ¡Qué raro! Sos muy parecido a un chico que juega en el Bell de número cinco. Le hicieron fama de fenómeno y ahora lo quieren vender por tres millones de pesos. ¡Están locos! ¿Vos alguna vez jugaste de nueve?
- ¡Sí señor! Muchas veces, es el puesto que más me gusta…
(Para poder pasar a Instituto de Córdoba tuve que decir estas dos pequeñas mentiras porque era la única forma de que me probaran. Si no me veían jugar varias veces no iban a querer pagar los tres millones de pesos que les pedía el Bell por mí y yo quería que me vieran. Hay que tener en cuenta lo que eran tres millones en esa época, más por un chico de 17 años y entre dos clubes de provincia. Los de Instituto no querían saber nada. Al final me probaron con nombre cambiado y quedé, después se hizo el pase. Yo nunca había jugado de número nueve, a lo sumo fui diez en algunos partidos. Mi puesto hasta ese momento era de cinco, pero eran tantas las ganas que tenía de jugar que cuando me ofrecieron ser nueve acepté sin problemas…).
LA TECLA DEL GOL SE LLAMA KEMPES
- Oiga, pibe. ¿Usted cómo se llama?
- ¿Yo? Este… Aguilera. Mario Aguilera.
- ¿Seguro? ¿Usted no tiene nada que ver con un tal Kempes?- No señor. Mi nombre es Mario Aguilera…
- ¡Qué raro! Sos muy parecido a un chico que juega en el Bell de número cinco. Le hicieron fama de fenómeno y ahora lo quieren vender por tres millones de pesos. ¡Están locos! ¿Vos alguna vez jugaste de nueve?
- ¡Sí señor! Muchas veces, es el puesto que más me gusta…
(Para poder pasar a Instituto de Córdoba tuve que decir estas dos pequeñas mentiras porque era la única forma de que me probaran. Si no me veían jugar varias veces no iban a querer pagar los tres millones de pesos que les pedía el Bell por mí y yo quería que me vieran. Hay que tener en cuenta lo que eran tres millones en esa época, más por un chico de 17 años y entre dos clubes de provincia. Los de Instituto no querían saber nada. Al final me probaron con nombre cambiado y quedé, después se hizo el pase. Yo nunca había jugado de número nueve, a lo sumo fui diez en algunos partidos. Mi puesto hasta ese momento era de cinco, pero eran tantas las ganas que tenía de jugar que cuando me ofrecieron ser nueve acepté sin problemas…).
Mario Alberto Kempes. Nació el 15 de julio de 1954 en Bell Ville, Córdoba. Tiene 21 años, mide 1.80; pesa 77 kilos. Zurdo. Goleador.
Hoy, casi cuatro años después, está aquí. Sentado en un sillón en el hall del Savoy Hotel. Contando, usando el rato libre que el plantel de Rosario Central tiene después de la cena para charlar. Contando, sorprendido por esta invitación que lo descubre detrás de su voz y su cara de niño. Contando…
“Mi primer equipo en el barrio fue Platense, después pasé a Talleres de Bell Ville, que tenía divisiones inferiores, y entré a la cuarta. De ahí al Bell y después a Instituto. Casi ninguno de los chicos que empezaron conmigo llegó a primera, pero de Bell Ville siempre salieron buenos jugadores. Véalo al Pancho Rivadero en Talleres de Córdoba o al mismo Hugo Curioni que fue figura en Boca y ahora anda por Francia. En Instituto de Córdoba debuté directamente en la primera en el 72 y de ahí pasé a Rosario Central en el 74. En su momento fue el record en las transferencias. Central pagó 130 millones de pesos…”
Hoy, casi cuatro años después, está aquí. Sentado en un sillón en el hall del Savoy Hotel. Contando, usando el rato libre que el plantel de Rosario Central tiene después de la cena para charlar. Contando, sorprendido por esta invitación que lo descubre detrás de su voz y su cara de niño. Contando…
“Mi primer equipo en el barrio fue Platense, después pasé a Talleres de Bell Ville, que tenía divisiones inferiores, y entré a la cuarta. De ahí al Bell y después a Instituto. Casi ninguno de los chicos que empezaron conmigo llegó a primera, pero de Bell Ville siempre salieron buenos jugadores. Véalo al Pancho Rivadero en Talleres de Córdoba o al mismo Hugo Curioni que fue figura en Boca y ahora anda por Francia. En Instituto de Córdoba debuté directamente en la primera en el 72 y de ahí pasé a Rosario Central en el 74. En su momento fue el record en las transferencias. Central pagó 130 millones de pesos…”
Central 3 - 0 N.O.B. Convirtiéndole el primero de sus dos goles que a
Newell’s en un 3 a 0 del 75. Fue dos veces máximo artillero Nacional con
Central: en el Nacional 74 y en el Metro 76
Y cuando no cuenta, se calla. Mira tímidamente, como si ya lo hubiera
dicho todo, casi sonrojándose. Entonces, como no existe la excusa del
café para abreviar los silencios, siempre hay que tener preguntas a
mano. Ese es el único modo de abrirlo…
- ¿Qué recuerdos tenés de aquellos tiempos en Córdoba?
- Todos muy lindos, especialmente cuando pasé a Instituto. En ese momento teníamos un gran equipo y andábamos bien. Para mí fue una barbaridad el año 73, entramos al Nacional y yo hice un montón de goles. De ocho tenía a Ardiles y de diez a Beltrán, con ellos me entendía casi de memoria. También tuve la suerte de que me llamaran para la Selección juvenil que fue a Cannes y para la otra, la que se fue a jugar con Bolivia la clasificación para el mundial de Alemania. La de “Los fantasmas”. Aunque esa fue una experiencia un poco triste, me agoté física y mentalmente. Estuve un tiempo sin ganas de jugar, quería tener un descanso, bajé de peso y perdí el entusiasmo. Por eso la Selección ya no me enloquece como antes. No pienso tanto si me van a llamar o no. Para mí el 78 está muy lejos, yo vivo el presente. Ya sé bien cómo son las cosas de adentro, cómo se maneja la Selección, y me desanima.
- Después llegó tu pase a Rosario Central, otro medio, más exigencias.
- Claro, al principio me costó adaptarme, extrañaba a mi familia y a mis amigos. Por suerte al poco tiempo mis padres y mi hermano se fueron a vivir allá y me sentí mejor. El equipo también era diferente. Con Griguol aprendí un montón de cosas que no sabía. Especialmente a trabajar en la semana y durante el partido, en función de mi equipo y de mis compañeros. Físicamente empecé a mejorar muchísimo. Me acostumbré a correr a mis marcadores cuando se van arriba, a obstruir y a luchar.
- Hasta hace poco se habló de tu transferencia al exterior. ¿Te irías?
- No, si el pase es para un club argentino no me iría ni aunque fuera a River o a Boca. En Central estoy muy bien. Pero al exterior sí. Quisiera que me vendan si pagan lo que el club pide. Sé que hubo rumores pero a mí nunca me dijeron nada. Decían de Bélgica, de Italia o de Francia. Yo no tengo problemas, me da lo mismo cualquier país porque llevaré a mis padres conmigo. Hay que esperar que algún club quiera pagar un millón de dólares, creo que eso es lo que pide Central. Por eso tampoco pienso demasiado en esa posibilidad. Acá formamos un grupo sensacional. Yo integro “La perrada”, una especie de círculo dentro del plantel al que sólo entran los muy guasos: para los finos y delicados no hay lugar. Lástima que ya quedamos pocos, se nos fueron Mario Killer, Carril y Cabral. Vamos a tener que hacer otra conscripción de socios bien brutos…
- ¿Qué recuerdos tenés de aquellos tiempos en Córdoba?
- Todos muy lindos, especialmente cuando pasé a Instituto. En ese momento teníamos un gran equipo y andábamos bien. Para mí fue una barbaridad el año 73, entramos al Nacional y yo hice un montón de goles. De ocho tenía a Ardiles y de diez a Beltrán, con ellos me entendía casi de memoria. También tuve la suerte de que me llamaran para la Selección juvenil que fue a Cannes y para la otra, la que se fue a jugar con Bolivia la clasificación para el mundial de Alemania. La de “Los fantasmas”. Aunque esa fue una experiencia un poco triste, me agoté física y mentalmente. Estuve un tiempo sin ganas de jugar, quería tener un descanso, bajé de peso y perdí el entusiasmo. Por eso la Selección ya no me enloquece como antes. No pienso tanto si me van a llamar o no. Para mí el 78 está muy lejos, yo vivo el presente. Ya sé bien cómo son las cosas de adentro, cómo se maneja la Selección, y me desanima.
- Después llegó tu pase a Rosario Central, otro medio, más exigencias.
- Claro, al principio me costó adaptarme, extrañaba a mi familia y a mis amigos. Por suerte al poco tiempo mis padres y mi hermano se fueron a vivir allá y me sentí mejor. El equipo también era diferente. Con Griguol aprendí un montón de cosas que no sabía. Especialmente a trabajar en la semana y durante el partido, en función de mi equipo y de mis compañeros. Físicamente empecé a mejorar muchísimo. Me acostumbré a correr a mis marcadores cuando se van arriba, a obstruir y a luchar.
- Hasta hace poco se habló de tu transferencia al exterior. ¿Te irías?
- No, si el pase es para un club argentino no me iría ni aunque fuera a River o a Boca. En Central estoy muy bien. Pero al exterior sí. Quisiera que me vendan si pagan lo que el club pide. Sé que hubo rumores pero a mí nunca me dijeron nada. Decían de Bélgica, de Italia o de Francia. Yo no tengo problemas, me da lo mismo cualquier país porque llevaré a mis padres conmigo. Hay que esperar que algún club quiera pagar un millón de dólares, creo que eso es lo que pide Central. Por eso tampoco pienso demasiado en esa posibilidad. Acá formamos un grupo sensacional. Yo integro “La perrada”, una especie de círculo dentro del plantel al que sólo entran los muy guasos: para los finos y delicados no hay lugar. Lástima que ya quedamos pocos, se nos fueron Mario Killer, Carril y Cabral. Vamos a tener que hacer otra conscripción de socios bien brutos…
1975. El grito del Matador en Rosario Central, casi calcado a los que
pocos años después lo convertirían en una figura planetaria en la
Selección Argentina en el Mundial 78.
- ¿Este ritmo de trabajo fue el que te obligó a dejar los estudios?
- Sí, un poco fue eso. Y otro poco porque yo no tenía mucho interés. Es una lástima, ya estaba anotado en la facultad de Ciencias Económicas, pero dejé de ir y ahora no podría volver a agarrar los libros.
Se calla, dice chau, gracias y se va. Sólo quedan estas definiciones sobre él para completar su imagne.
Profesor José De León, director técnico de Rosario Central: “Para mí, Kempes es un jugador de excepción, de esos que salen de tanto en tanto, a la altura de Morena o de cualquier otro goleador del mundo. Por eso tiene un poco más de libertad que los demás dentro del esquema…”
Francisco ErausquÍn, director técnico de las inferiores de Central: “La mayor virtud que tiene este chico es la de seguir siendo él mismo, sencillo, sin agrandarse nunca, aceptando los consejos, trabajando y aprendiendo cada vez más. Siempre con la misma corrección…”
Chau Kempes, gracias a vos.
(1975).
- Sí, un poco fue eso. Y otro poco porque yo no tenía mucho interés. Es una lástima, ya estaba anotado en la facultad de Ciencias Económicas, pero dejé de ir y ahora no podría volver a agarrar los libros.
Se calla, dice chau, gracias y se va. Sólo quedan estas definiciones sobre él para completar su imagne.
Profesor José De León, director técnico de Rosario Central: “Para mí, Kempes es un jugador de excepción, de esos que salen de tanto en tanto, a la altura de Morena o de cualquier otro goleador del mundo. Por eso tiene un poco más de libertad que los demás dentro del esquema…”
Francisco ErausquÍn, director técnico de las inferiores de Central: “La mayor virtud que tiene este chico es la de seguir siendo él mismo, sencillo, sin agrandarse nunca, aceptando los consejos, trabajando y aprendiendo cada vez más. Siempre con la misma corrección…”
Chau Kempes, gracias a vos.
(1975).
Nota: Revista el Gràfico (http://www.elgrafico.com.ar/2018/04/20/C-31705-kempes-origenes-del-matador.php)
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