martes, 1 de enero de 2019

Feliz 2019 Buen comienzo para el 2019!!!!!


Buen comienzo para el 2019!!!!!

Gracias por estar cerca y tomarse el trabajo de leer y comentar todas las fotos y artículos del mejor jugador que vi en mi vida: Don Mario Alberto Kempes

#ElMatador #NoDigaGolDigaKempes

 Lo mejor para todos!!!!!!

martes, 25 de diciembre de 2018

Feliz Navidad!! ❤️⚽🏆🎄


 Feliz Navidad!! 
❤️⚽🏆🎄

Gracias por acompañarme en esta linda  aventura de homenajear al mejor jugador que vi en mi vida. Mario Alberto Kempes! "El Matador"

lunes, 24 de diciembre de 2018

Muy Feliz Noche Buena y Feliz Navidad


Muy Feliz Noche Buena y Feliz Navidad!! 
❤️⚽🏆🎄

Gracias por acompañarme en esta linda  aventura de homenajear al mejor jugador que vi en mi vida. Mario Alberto Kempes!

viernes, 30 de noviembre de 2018

Un Tal Dìa Como Hoy de 1974 Rosario Central le ganaba 2a 0 a Newell's y entraba a la Copa Libertadores

 Central le ganaba a Newell's y entraba a la Copa en la despedida de Poy


Rosario Central 
Arriba: Gonzalez, D.Killer, Pascuttini, E.Solari, Biasutto y M.Killer.
Abajo: Bòveda, Aimar, Cabral, Poy, Kempes

El clásico rosarino tuvo un partido destacado en el cierre del año, que se jugó el 30 de diciembre de 1974 para definir al ganador del Torneo Argentino, un certamen que ofrecía una plaza al vencedor para disputar la Copa Libertadores 1975. En ese encuentro, el "Canalla" superó 2 a 0 a la "Lepra" con los tantos de Mario Kempes y Roberto Cabral, mientras que ese juego fue el último de un ídolo del club: Aldo Pedro Poy 


Rosario Central y Newell´s siempre tuvieron clásicos más que apasionantes. En uno de ellos, ambos clubes definieron el Torneo Argentino de 1974, que ofrecía un boleto directo al ganador para la Copa Libertadores del año siguiente. En ese entonces, el certamen era conocido como la Liguilla Pre-Libertadores y los conjuntos rosarinos jugaron un triangular junto a San Lorenzo.



La "Lepra" ganó el Metropolitano de ese año y el "Ciclón" se llevó el Nacional, mientras que el "Canalla" fue segundo en ambos campeonatos. Por ello, los tres equipos se tuvieron que medir en un triangular, donde Central le ganó 1 a 0 a los de Boedo y llegó al segundo encuentro con chances de llevarse el torneo ante su clásico rival, que meses atrás había sido el campeón ante ellos con el gol de Mario Zanabria en el empate 2 a 2.




Fue entonces que los de Arroyito buscaban revancha y la consiguieron con un triunfo por 2 a 0 con los goles de Mario Alberto Kempes y Roberto Cabral, quienes le dieron una alegría recontra recordada por el pueblo "canalla". En ese partido, Aldro Pedro Poy (el autor del gol en la semifinales del Nacional 1971 ante los "rojinegros") se fue lesionado por un golpe en la rodilla que luego lo retiraría del fútbol profesional.



Máximo Goleador histórico⌛ del Club Rosario Central


Mario Kempes soló jugó algo más de 2 años en #Central. El tiempo le bastó para dejar una huella indeleble en la memoria de todos los hinchas y en los números que lo situan como uno de los goleadores de la historia

Texto original @viejocasale 

En 1974  Rosario Central lo compró por 130 millones de pesos.Llegó al club con su compañero de Instituto Saldaño.
Mario se convirtió en uno de los ídolos mas grandes de Central.

La amistad iniciada con Aldo Pedro Poy en la Selección Argentina fue también importante para su llegada al club. Ya que fue vivamente recomendado por el ídolo máximo canalla.

Griguol lo hizo jugar sobre la izquierda del ataque. Y se vio un Kempes no solo goleador, sino también generador de fútbol, especialmente de local. De visitante, Central apostaba a un juego de contraataque, en el que El Matador
era la referencia en ofensiva.

El Matador debutó en Central el 22 de febrero por la 4ta fecha del  Metropolitano 
( 1 a 1 ) contra Gimnasia de La Plata. Su primer gol en Central se lo marcó a Atlanta de visitante el 3 de marzo por la 6ta fecha del torneo,  ganó 2 a 1 ese encuentro. 

El Matador anotò  4 goles en 9 partidos por el torneo local Central fue subcampeón y marcó 3 goles por  Copa Libertadores donde Central fue eliminado en 1ra ronda.Mario no disputó todos los partidos, fue convocado para jugar en el Mundial 1974 en Alemania.

Durante el Torneo Nacional de 1974, Mario Kempes marcó un total de 25 goles en 25 partidos y se convirtió en el màximo goleador del campeonato argentino.

En la Copa Libertadores de 1975, Mario Kempes jugó los 2 partidos y marcó un gol; el segundo ante Newell´s Old Boys en el 2 a 0 final a favor de los auriazules. Conformó una gran delantera junto a Ramón Bóveda y Roberto Cabral 

En el Metropolitano de 1975 sería goleador de su equipo ,25 goles en 28 partidos. Marcó 4 veces 4 goles en un mismo partido: A Banfield (victoria 5-0) a Ferro ( victoria 5-1) a Temperley (victoria  5-1) a Estudiantes ( victoria 4 -2) 

En la Copa Libertadores '75 MarioKempes hizo 5 goles; uno de ellos fue a Newell's (1-0) el 11 de abril de 1975, en un encuentro desempate que clasificó a Rosario Central a la ronda semifinal de la copa. 

En 1975 disputó el Torneo Nacional  con 13 goles del El Matador. En la primera fecha del torneo ante Newell's, Mario Kempes marcó los 3 goles de la victoria centralista: uno con la pierna izquierda, otro con la derecha y el restante de cabeza.

En el Torneo Metropolitano de 1976 El Matador volvió a ser goleador del torneo: convirtió 21 goles en 22 partidos. Su último partido oficial con Rosario Central fue el 1 de agosto ante Newell's en el Gigante de Arroyito. 

El Matador disputó un total de 123 partidos y convirtió 97 goles en su paso por el canalla, lo que lo convierte en el màximor goleador de la historia del club.

Equipos que más sufrieron sus goles: 8 tantos, Estudiantes (LP); 7, NOB y Banfield; 6, All Boys, Ferro e Independiente; 5, Boca, Puerto Comercial (Ing Withe) y Temperley. Marcó 4 goles en un partido en 5 ocasiones, y de a 3 tantos en 7 oportunidades 



sábado, 6 de octubre de 2018

Kempes, Maradona y debut de oro en Old Trafford


dos astros argentinos abrieron la temporada 82-83. En aquel partido el Valencia se impuso 2-1 con goles de Tendillo e Idigoras para remontar el tanto inicial de Maradona, fichaje estrella del Barça. / EFE


El Matador volvía a Mestalla tras su traumática salida al River Plate, que no pudo pagar el fichaje; el Pelusa debutaba en la Liga y sintió el acero de Carrete
PACO LLORET

Sábado, 6 octubre 2018

La temporada 82-83 se abrió a lo grande en Mestalla. Nada mejor para olvidar la resaca del fracaso vivido en el Mundial 82 que un duelo de alto voltaje, como eran en aquella época, los Valencia-Barça. Se subía el telón de una campaña que, a medida que fue avanzando, iba a deparar una crisis de enormes proporciones. Los valencianistas se vieron abocados al descenso del que se libraron in extremis. Pero nadie podía sospechar un escenario tan deprimente en vísperas del debut. Kempes y Maradona acaparaban la atención. El Matador regresaba a Mestalla después de haber permanecido un año y medio en las filas de River Plate, mientras que el Pelusa debutaba en el campeonato español procedente de Boca Juniors. Ambos habían sido compañeros en la selección argentina que había competido sin excesivo acierto en la Copa del Mundo defendiendo el título logrado cuatro años antes en su país.

La vuelta de Kempes se debió a los impagos del club bonaerense. El Valencia rescató a su gran referente ante la insolvencia declarada de River. Era la situación en Argentina tras la guerra de las Malvinas. Para el valencianismo la recuperación de Kempes significaba una segunda oportunidad después de la traumática despedida vivida en marzo de 1981 cuando se formalizó su traspaso al club millonario. Borrón y cuenta nueva. La voluntad de reconciliación entre la grada y el 'crack' era más que patente y ya se evidenció en el verano anterior cuando hubo un amistoso entre el Valencia y la selección que dirigía Menotti. Aquel choque despertó una enorme expectación puesto que suponía el primero de la gira europea que realizó Argentina. Mestalla registró un lleno total y un ambiente extraordinario. La grada le aplaudió aquella noche como reconocimiento a los grandes momentos ofrecidos por Kempes en el pasado y quizás también por remordimiento de conciencia después de la triste salida. El rendimiento de Kempes en el Mundial de España fue discreto, al igual que el del combinado albiceleste.

El calendario de aquel campeonato empezaba cuesta arriba. El Valencia recibía al Barça, viajaba a Bilbao para medirse al Athletic que dirigía un revolucionario Javier Clemente y, a renglón seguido, debutaba en Europa nada más y nada menos que ante el Manchester United en Old Trafford. El primer duelo estelar lo superó con triunfo y remontada. Una tormenta de verano descargó sobre Mestalla en el segundo tiempo cuando los locales levantaron un marcador adverso. Maradona se estrenó con un gol en la primera parte al zafarse del marcaje de Carrete, el habitual especialista en controlar a los mejores jugadores del rival. La estrecha vigilancia a la que fue sometido por el lateral asturiano funcionó hasta que a los veinte minutos el 10 del Barça superó a Sempere con un remate ajustado. El Valencia igualó las fuerzas nada más comenzar el segundo tiempo. Una majestuosa cabalgada de Tendillo dio paso a una pared en la frontal y un disparo muy efectivo. Kempes actuó más retrasado que de costumbre, apenas pisó el área y ejerció más de director de juego. Sus célebres incursiones en sobre el área enemiga no se vieron aquella noche pasada por agua. Menos vertical, cumplió un papel de apoyo al equipo pero no lució a nivel individual como se deseaba.

El duelo se resolvió en la recta final. Una vez más el Valencia ejerció de verdugo de las aspiraciones del Barça al que había superado en las anteriores visitas a Mestalla en Liga, Copa del Rey y Recopa. Ocho duelos con el saldo de seis triunfos y dos empates. Los valencianistas le tenían tomada la medida. Aquella noche debutó en las filas locales Santiago Idigoras, un delantero vasco que tras proclamarse campeón de Liga con la Real Sociedad en la campaña 80-81, había probado suerte en el fútbol mexicano. La experiencia no resultó muy exitosa. Su incorporación se produjo de forma precipitada la misma semana del inicio liguero. Idigoras venía a cumplir el papel de un delantero de área, habituado a pelear con los rivales sin concesiones gracias a su valentía y envergadura física. Ese papel se le había asignado en principio a Kurt Welzl, pero el austriaco cotizaba a la baja y se le buscaba una salida. El plan se vino abajo por culpa de la grave lesión de Arnesen -el otro foráneo que debía formar pareja con Kempes- y, finalmente, Welzl se quedó en la plantilla ante la triste evidencia: el futbolista danés sufría una lesión crónica y era irrecuperable.

Santi Idigoras marcó el gol de la victoria a diez minutos para la conclusión, batiendo a Artola, que había sido compañero suyo en el club donostiarra. Con aquel meritorio triunfo el valencianismo se las prometía muy felices pese a que en la siguiente jornada se cayó en San Mamés por idéntico tanteador y en circunstancias casi idénticas. Los rojiblancos resolvieron el choque por 2-1 con un gol a cinco minutos del final. A continuación vino la visita a Old Trafford donde el Valencia libró un partido durísimo en la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA. Curiosamente el debut valencianista en este torneo se había producido diez años antes en la misma ciudad pero en el feudo del City. Si en Maine Road hubo empate a dos en el campo del United el encuentro concluyó sin goles.


Fuente Original www.lasprovincias.es/valenciacf/kempes-maradona-debut-20181006003854-ntvo.html

Kempes, Maradona y debut de oro en Old Trafford


Los dos astros argentinos abrieron la temporada 82-83. En aquel partido el Valencia se impuso 2-1 con goles de Tendillo e Idigoras para remontar el tanto inicial de Maradona, fichaje estrella del Barça. / EFE

El Matador volvía a Mestalla tras su traumática salida al River Plate, que no pudo pagar el fichaje; el Pelusa debutaba en la Liga y sintió el acero de Carrete



PACO LLORET
Sábado, 6 octubre 2018, 01:11


La temporada 82-83 se abrió a lo grande en Mestalla. Nada mejor para olvidar la resaca del fracaso vivido en el Mundial 82 que un duelo de alto voltaje, como eran en aquella época, los Valencia-Barça. Se subía el telón de una campaña que, a medida que fue avanzando, iba a deparar una crisis de enormes proporciones. Los valencianistas se vieron abocados al descenso del que se libraron in extremis. Pero nadie podía sospechar un escenario tan deprimente en vísperas del debut. Kempes y Maradona acaparaban la atención. El Matador regresaba a Mestalla después de haber permanecido un año y medio en las filas de River Plate, mientras que el Pelusa debutaba en el campeonato español procedente de Boca Juniors. Ambos habían sido compañeros en la selección argentina que había competido sin excesivo acierto en la Copa del Mundo defendiendo el título logrado cuatro años antes en su país.

La vuelta de Kempes se debió a los impagos del club bonaerense. El Valencia rescató a su gran referente ante la insolvencia declarada de River. Era la situación en Argentina tras la guerra de las Malvinas. Para el valencianismo la recuperación de Kempes significaba una segunda oportunidad después de la traumática despedida vivida en marzo de 1981 cuando se formalizó su traspaso al club millonario. Borrón y cuenta nueva. La voluntad de reconciliación entre la grada y el 'crack' era más que patente y ya se evidenció en el verano anterior cuando hubo un amistoso entre el Valencia y la selección que dirigía Menotti. Aquel choque despertó una enorme expectación puesto que suponía el primero de la gira europea que realizó Argentina. Mestalla registró un lleno total y un ambiente extraordinario. La grada le aplaudió aquella noche como reconocimiento a los grandes momentos ofrecidos por Kempes en el pasado y quizás también por remordimiento de conciencia después de la triste salida. El rendimiento de Kempes en el Mundial de España fue discreto, al igual que el del combinado albiceleste.

El calendario de aquel campeonato empezaba cuesta arriba. El Valencia recibía al Barça, viajaba a Bilbao para medirse al Athletic que dirigía un revolucionario Javier Clemente y, a renglón seguido, debutaba en Europa nada más y nada menos que ante el Manchester United en Old Trafford. El primer duelo estelar lo superó con triunfo y remontada. Una tormenta de verano descargó sobre Mestalla en el segundo tiempo cuando los locales levantaron un marcador adverso. Maradona se estrenó con un gol en la primera parte al zafarse del marcaje de Carrete, el habitual especialista en controlar a los mejores jugadores del rival. La estrecha vigilancia a la que fue sometido por el lateral asturiano funcionó hasta que a los veinte minutos el 10 del Barça superó a Sempere con un remate ajustado. El Valencia igualó las fuerzas nada más comenzar el segundo tiempo. Una majestuosa cabalgada de Tendillo dio paso a una pared en la frontal y un disparo muy efectivo. Kempes actuó más retrasado que de costumbre, apenas pisó el área y ejerció más de director de juego. Sus célebres incursiones en sobre el área enemiga no se vieron aquella noche pasada por agua. Menos vertical, cumplió un papel de apoyo al equipo pero no lució a nivel individual como se deseaba.

El duelo se resolvió en la recta final. Una vez más el Valencia ejerció de verdugo de las aspiraciones del Barça al que había superado en las anteriores visitas a Mestalla en Liga, Copa del Rey y Recopa. Ocho duelos con el saldo de seis triunfos y dos empates. Los valencianistas le tenían tomada la medida. Aquella noche debutó en las filas locales Santiago Idigoras, un delantero vasco que tras proclamarse campeón de Liga con la Real Sociedad en la campaña 80-81, había probado suerte en el fútbol mexicano. La experiencia no resultó muy exitosa. Su incorporación se produjo de forma precipitada la misma semana del inicio liguero. Idigoras venía a cumplir el papel de un delantero de área, habituado a pelear con los rivales sin concesiones gracias a su valentía y envergadura física. Ese papel se le había asignado en principio a Kurt Welzl, pero el austriaco cotizaba a la baja y se le buscaba una salida. El plan se vino abajo por culpa de la grave lesión de Arnesen -el otro foráneo que debía formar pareja con Kempes- y, finalmente, Welzl se quedó en la plantilla ante la triste evidencia: el futbolista danés sufría una lesión crónica y era irrecuperable.

Santi Idigoras marcó el gol de la victoria a diez minutos para la conclusión, batiendo a Artola, que había sido compañero suyo en el club donostiarra. Con aquel meritorio triunfo el valencianismo se las prometía muy felices pese a que en la siguiente jornada se cayó en San Mamés por idéntico tanteador y en circunstancias casi idénticas. Los rojiblancos resolvieron el choque por 2-1 con un gol a cinco minutos del final. A continuación vino la visita a Old Trafford donde el Valencia libró un partido durísimo en la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA. Curiosamente el debut valencianista en este torneo se había producido diez años antes en la misma ciudad pero en el feudo del City. Si en Maine Road hubo empate a dos en el campo del United el encuentro concluyó sin goles.